
Hollywood está siendo tratada fríamente por su propio talento creativo. Hay una especie de estampida de la industria del entretenimiento para salir del distrito.
Mucho antes de que comenzara la desaceleración económica global, los directores de cine se estaban mudando de Los Ángeles a otros lugares de filmación más rentables.
Canadá fue uno de los primeros países en beneficiarse de las denominadas producciones fugitivas de Hollywood; pero ahora la competencia está aún más cerca de casa.
Más de 40 estados en Estados Unidos ofrecen a los cineastas importantes incentivos financieros -como reembolsos y préstamos exentos de impuestos- con el fin de que el próximo éxito de taquilla sea filmado en su terreno.
Este año, sólo cinco películas de alto presupuesto - definidas como aquellas que disponen de más de US$75 millones o más- están siendo producidas en Los Ángeles.
La cifra se compara con 21 películas que se rodaron allí el año pasado y 71 en 1996.
"Se trata de una pérdida dramática y estamos viendo que hay tendencias similares en televisión", indicó Paul Audley, presidente de Film LA, institución que expide permisos de filmación en Los Ángeles.
"Esta situación tiene un impacto económico masivo no sólo en Los Ángeles sino en todo el estado de California", añadió.
La pérdida de producciones cinematográficas ante estados que ofrecen generosos incentivos económicos a los estudios de filmación, le ha costado a California miles de millones de dólares y decenas de miles de empleos.
Después de todo, se produce un efecto dominó cuando un estudio decide trasladarse a otra parte.
Las compañías dedicadas a vender comidas por encargo, los encargados de la escenografía, los maquilladores y los camarógrafos que trabajan por cuenta propia, todos se ven afectados por la situación.
"Es algo muy frustrante para la industria", afirmó Audley.








